Como un susurro ancestral, la historia de la Conca de Barberà se nos revela en Grans Muralles presente y rotunda. Un eco que reverbera en las paredes de nuestras copas del mismo modo que anida en los suelos de pizarra, en los patios de arcadas interminables del monasterio de Poblet y en el silencio impertérrito de las piedras de la gran muralla construida por la orden del Cister en el s. XIV.

 

Los factores de la perfecta ecuación que arroja como resultado la identidad inconfundible de Grans Muralles se encuentran en los pedregosos suelos de licorella, en su clima recio y en una herencia vinícola rica y vanguardista; pero también en las variedades que lo conforman, como las extintas garró y querol, recuperadas por la Familia Torres para unirse al perfil mediterráneo de las garnacha tinta, samsó y monastrell.

 

 

DO CONCA DE BARBERÀ

Esta denominación de origen, conocida tradicionalmente por sus vinos blancos, está ubicada en la parte meridional de Cataluña, entre las provincias de Tarragona y Lleida y en la cuenca de los ríos Francolí y Anguera.

 

Sus condiciones climáticas son de perfil mediterráneo, con intenso calor en verano e inviernos severos; lluvias escasas y una tasa de insolación anual elevada.

 

La zona está protegida del viento cálido del mar por la sierra de Prades, lo que crea un microclima continental dentro de una zona mediterránea.

 

Este contexto climático ha sido entendido y manejado a lo largo de la historia por sus habitantes, que hacen de su cultura y tradiciones una punta de lanza del universo mágico de la vid en la zona.

 

Suelos profundos y pedregosos formados por capas de gravas de pizarras y granitos paleozoicos sirven de lecho natural para el abrigo de las cepas, proporcionándolas un rápido drenaje y una baja capacidad de retención de agua.

 

La riqueza mineral y la limitación de la alimentación hídrica favorecen la producción de vinos de gran tipicidad, concentrados y de gran calidad.

 

 

EL VINO: Grans Muralles 2011

32ha de viñedos propiedad de la Familia Torres se disponen a los pies de la eterna muralla del Císter para albergar a las variedades que dan vida al coupage definitivo de Grans Muralles.

 

Con el aporte de la variedad querol en las tres últimas añadas, Grans Muralles ha ganado en complejidad y potencial de guarda. Así, a la natural elegancia del coupage original, la querol aporta un nervio y una concentración de fruta que intiman con el espíritu mediterráneo de la monastrell, la garnacha, la garró y la samsó.

 

La querol suma sus excelentes virtudes al Grans Muralles 2009, 2010 y 2011: Frescor, recorrido en boca y una excelente acidez que le confiere un potencial excelso para la crianza.

 

Finca Grans Muralles, D.O.Conca de Barberà

 

La Nota de Cata:

A la vista luce de bello color cereza picota con visos ocre que delatan su crianza de 18 meses en roble francés.

 

En nariz se antoja exuberante y carnal, pero también complejo y adulto: Notas de uvas pasas, confituras y agradables aromas de recuerdo especiado (pimienta y clavo); hierbas mediterráneas en forma de laurel y tomillo, y un sorprendente exotismo que funde aromas tostados, de humo, vainilla e incienso.

 

En boca es amplio, de gran longitud. Un paladar de gran dimensión dominado por sus presentes pero dulces taninos. En su recorrido (re)aparecen los recuerdos de hierbas aromáticas, resinas (incienso) y especias (clavo) que se prolongan hasta un largo final de intensa memoria.

 

Grans Muralles constituye en sí mismo una alegoría de la cultura e historia de la viña y el vino. Ecos de un pasado y unas tradiciones que perduran tras cada intención, tras cada labor; en cada bodega, botella y copa. El vino, de nuevo, se presenta como vehículo transmisor de cultura, conocimiento y un legado histórico de un valor incalculable.