2014, 2015 y 2016 se han significado como los años más cálidos en la historia desde que se registra la temperatura media anual. Y 2017 parece ser continuador de esa tendencia al alza progresiva que no hace sino refrendar de manera tangible las consecuencias del calentamiento global y su incidencia para con la viña en particular y la agricultura en general.

 

No obstante, la vid comparte con el ser humano una asombrosa capacidad de adaptación a nuevos contextos climáticos. Su biología es una máquina perfecta capaz de alterar su metabolismo ante la detección de una sequía inminente, siendo capaz para ello de acelerar o ralentizar su ciclo de maduración fenólica y/o vegetal.

 

De ahí que gran parte de la importancia del proyecto de recuperación de variedades ancestrales radique en la idoneidad de éstas ante un escenario climático cambiante.

 

Moneu no sólo muestra un potencial enológico de primera, sino que además posee una resistencia innata a la sequía, característica inherente y propia de nuestra tierra.

 

Racimo de la variedad tinta moneu

 

En lo enológico es importante trabajar estas nuevas variedades con suma delicadeza y la menor interferencia posible en el desarrollo de sus precursores aromáticos. Es por ello que la vendimia se realiza a mano, se utilizan levaduras neutras, las maceraciones son cortas y las crianzas, siempre parciales, se llevan a cabo en roble de segundo uso, con el menor aporte organoléptico posible.

 

“Estamos construyendo un puente que nos permita recuperar el patrimonio vitivinícola de nuestros antepasados. Con estas variedades podremos hacer vinos que recuperen nuestra historia, vinos únicos, basados en la singularidad y la autenticidad”.

 

Miguel Torres Maczassek, director general de Bodegas Torres

 

MONEU. El hallazgo.

 

Variedad reencontrada cerca de Querol en 1998, en la comarca del Alt Camp, dentro de la DO Penedès, y sometida a un largo y exhaustivo proceso de recuperación. El éxito en la reintroducción experimental de esta variedad en la viña del Penedès, llevada a cabo el año pasado por medio de la técnica del reinjerto, y la buena adaptación al terreno permitirán al equipo técnico vinificar la cosecha de este año y ratificar así el interés enológico que ha demostrado tener la variedad en pruebas a pequeña escala realizadas con la uva plantada en la finca experimental del Aranyó (Lleida).

 

Su nombre hace referencia al “Coster de Moneu”, situado al sur de la misma población.

 

Variedad muy resistente a la sequía que hoy la Familia Torres cultiva de manera experimental en su finca leridana de L’Aranyó, en la comarca de Les Garrigues.

 

En 2016 se reintrodujo, también de manera experimental, en el Penedès, lugar de donde es originaria, concretamente en la finca del Castell de la Bleda, ubicada en el municipio de Santa Margarida i els Monjos.

 

La uva se ha cosechado por primera vez en el Penedès a finales de septiembre, tras una maduración pausada (otras variedades maduraron excesivamente deprisa y se vendimiaron 10 días antes de lo habitual)

 

 

MONEU. Datos en la viña.

Brotación: Finales de marzo

Maduración: Finales de septiembre

Porte: Erecto

Rendimiento: 6-8.000 kg/ha

 

MONEU: Te va a seducir si…:

Aprecias la esencia varietal de un vino.

Crees que el presente y futuro del vino se apoya en la identidad y la expresividad de su juventud.

Te apasionan los vinos que conviven en un mundo de fruta fresca.