Durante la historia del Penedès se suceden acontecimientos que hacen de ésta un foco de continua transformación y reinvención; en ocasiones por la necesidad, en otras por el espíritu innovador de hombres y mujeres que han dejado huella en nuestros viñedos y en el propio Universo Vino.

 

“Quizás ninguna otra zona europea puede exhibir una trayectoria de renovación y progreso tan eficaz como la acometida por el Penedès en los últimos veinte años del s.XX.”

Mauricio Wiesenthal (Diccionario Salvat del Vino, ed. Salvat)

 

El legado en forma de razones para devolver una visita al Penedès incluye, como mínimo, los cuatro argumentos que resumimos a continuación:

 

1. Progreso y savia nueva

El veto holandés a los vinos de Francia durante el s. XVII supuso una revolución en los viñedos del Penedès, que veía como las elaboraciones de vino blanco destinado a la destilación se multiplicaba por mucho para hacer frente a esta nueva demanda.

 

La filoxera frenó este nuevo contexto en el s. XIX, pero lejos de aprovechar la oportunidad para reordenar la viña y las elaboraciones, la neutralidad de España durante la I Guerra Mundial hizo que las bodegas y viticultores del Penedès reemprendieran el cultivo y elaboración de vino a granel para satisfacer la demanda que los franceses no podían llevar a cabo.

 

Hubo que esperar a la década de los 70 del s.XX para, de la mano de nuevos nombres (Jean Leon, Miguel A. Torres o las familias Raventós y Ferrer), para emprender una nueva visión de la elaboración basada en la calidad. Para ello, restauraron el jardín ampelográfico, renovaron métodos de elaboración y realizaron inversiones en pagos y fincas de calidad. Nada volvió a ser igual.

 

Finca Mas La Plana, una de las primeras en la plantación de cabernet sauvignon

 

2. Elaboradores y Viticultores

Sin duda, una de las características que otorga una enorme personalidad (y humanidad) a los vinos del Penedès y que constituye a su vez una distintiva propia de la región es que la mayoría de las bodegas son también propietarias de viñedos.

 

Esta visión romántica del arte de la elaboración permite atesorar un enorme legado de conocimientos y experiencia.

 

Así, a día de hoy, muchas bodegas, grandes y pequeñas, conocidas o remotas, poseen instalaciones modélicas que garantizan unos elevados estándares de calidad.

 

Nueva sala de vinificación “Mas La Plana”

 

3. Variedades ancestrales o la cuadratura del círculo

Un contexto climático privilegiado que alberga un extenso abanico de variedades puede llevar a una suerte de cuadratura del círculo que demuestra que la historia suele ser cíclica:

 

Así como durante la década de los 70 la modernidad llegó con la aceptación de variedades internacionales en nuestro ordenamiento del vino, hoy, el Penedès en general y la familia Torres en particular, buscan una identidad propia en sus vinos mediante la inclusión de variedades ancestrales pre filoxéricas que permiten construir un espacio propio de calidad y edificar un recuperado espíritu de los vinos de la región.

 

Cepas recuperadas en fase de estudio, en Bodegas Torres

 

4. Enoturismo y patrimonio

Un ejercicio de introspección para valorar nuestro legado y nuestro patrimonio vinícola es un deber hacia nuestros antepasados y para las generaciones que vendrán.

 

Y es que en pocos lugares como en el Penedès el vino actúa como un eje vertebrador laboral, social y cultural, que salpica el calendario de festividades y el día a día de sus vecinos. Así, las bodegas ofrecen un amplio abanico de actividades que aúnan vino con diferentes aspectos del ocio.

 

Con este espíritu nació “La carretera del vi”, la primera wine road del estado. Un recorrido por las antiguas vías romanas, del interior a la costa, con múltiples puntos de interés y visita a las bodegas más icónicas de la zona.

 

Mapa de la primera ruta del vino española, alrededor de la D.O.Penedès

 

Vanguardia y patrimonio, calidad, diversidad y una oferta enológica y cultural de peso e influencia. El Penedès ofrece todo un mundo nuevo al visitante.

 

Sentíos como en casa.