Los efectos del cambio climático acentúan alteraciones habituales en el clima que pueden suponer daños importantes para la agricultura en general y para la vid en particular.

 

De entre las más dañinas se significa el granizo; que puede aparecer de manera temprana o tardía, pudiendo afectar a la cepa en cualquier estado de su ciclo biológico.

 

Efectos sobre la viña: granizo precoz, granizo tardío

 

En las zonas particularmente expuestas, y a partir del desborre (primeros de marzo), el granizo puede generar daños muy importantes. Las consecuencias para la vid varían en función de la época del año y del estado vegetativo de la planta.

 

Así, el granizo precoz hace acto de presencia entre finales de diciembre y marzo. Periodo que comprende desde el desborre hasta la floración.

 

En estos casos el granizo puede provocar un desprendimiento de los brotes más jóvenes, un corte en el nudo que afectará de modo potencial a todos los órganos vegetales de la cepa.

 

Las hojas y sarmientos quedan desgarrados y las inflorescencias sufren heridas muy graves.

 

Después del granizo, la planta rebrota a partir de las yemas sanas y tempranas; pero esta “segunda generación” presentará un retraso en su madurez fonológica de entre dos a cuatro semanas. Además, el nuevo follaje se mostrará más sensible a infecciones fúngicas.

 

La producción de uva sufrirá una disminución tanto en volumen como en calidad debido a la destrucción de inflorescencias, y, a una menor fertilidad de la segunda brotación. La calidad se verá afectada por la heterogeneidad de los racimos y el retraso vegetativo.

 

Los efectos del granizo tardío (entre abril y octubre) son tan graves para la vendimia como para la sanidad de la cepa, ya que en el peor de los casos pone en peligro la perennidad de la vid:

 

Hojas destrozadas: la menor superficie foliar afecta negativamente a la maduración y el agostamiento, especialmente en las variedades de ciclo largo.

 

Heridas en los pámpanos: Los daños producidos en los sarmientos y sus yemas, dificultan la poda y perjudican la producción del año siguiente. En cepas de 2 o 3 años si la madera está muy dañada se aconseja volverla a formar, con la pérdida de 1 o 2 años de producción.

 

Heridas en los racimos: En su cara más cruel, toda la cosecha puede quedar arruinada por una mala granizada, incluso afectando a la vendimia del año siguiente.

 

Como en el caso del granizo precoz, la vegetación rebrota pero esta segunda generación tiene un crecimiento limitado y un mal agostamiento; lo que dificulta la poda de invierno.

 

Los sarmientos y racimos dañados pueden ser pasto del temible “rot blanco”, una enfermedad que hace que las uvas presenten manchas lívidas de caprichosas formas concéntricas, recubiertas de pequeñas pústulas; para finalmente secar el fruto.

 

En busca de soluciones

 

A día de hoy, la tecnología no alcanza para establecer protocolos de prevención que tengan como objeto impedir la formación de cristales de hielo y que garanticen un mínimo grado de éxito.

 

Para los más entendidos en ciencias: el único método con fundamento científico es la manipulación de los núcleos de congelación por inseminación de la nube de granizo con yoduro de plata; aunque sin resultados favorables repetidos hasta la fecha.

 

Ergo ¿qué hacer? Además de contratar un buen seguro; el método más eficaz, cubrir de las parcelas mediante una malla anti-granizo; si bien no es la solución más práctica debido a su elevado coste de instalación y mantenimiento, sí que compensa cuando se protege una uva de muchísima calidad que destinamos a nuestros mejores vinos.

 

Sistema de mallas anti-granizo instalado en los viñedos de la Familia Torres en Tremp (Pre-Pirineo).

 

Por ello, a pesar de satélites de predicción meteorológica y otros avances tecnológicos de los que nos servimos; nos enorgullece de manera muy especial que nuestra gente, a pie de viña, siga mirando al cielo cada mañana; interpretando cada señal, sintiendo en su piel cada imperceptible cambio. Ciencia, al fin y al cabo, de la mano de la experiencia más humana.