Francés de origen, el concepto terroir puede generar en ocasiones cierta confusión a la hora de interpretarse. No obstante, se podría definir como un espacio concreto, tangible y cartografiable, que puede definirse por diferentes factores geológicos y geográficos, y que refleja, culturalmente y de forma directa, la comunidad que lo explota.

 

Pascal Chatonnet, uno de los enólogos más prestigiosos del mundo, desgranó los entresijos del término en el reciente Wine & Culinary International Forum, explicándolo desde tres puntos de vista: la geología, el clima y la psicología, entendida ésta última como práctica cultural del ser humano en relación a la viña.

 

Chatonnet es un hombre de ciencias, de modo que los datos geológicos, climáticos y demás evidencias científicas sustentan su discurso. Su definición de terroir es, posiblemente, la más acertada en su redacción:

 

“La interacción entre un entorno determinado, su clima y su perfil geológico con la psicología y cultura propias del ser humano, conformando todo ello una personalidad identitaria”

 

El francés realizó un viaje al pasado para explicar a los presentes cómo y en qué manera el concepto de terroir estaba ligado a la aparición de las primeras DO’s durante el s. XVIII, “al observar el naturalista y pensador John Locke las diferencias entre dos parcelas separadas escasos metros por un riachuelo”.

 

También subrayó el papel del ser humano en la consecución “de la expresión del terroir,” domando y trabajando durante años su mismo entorno, un entorno que se ve amenazado por las consecuencias del cambio climático, que a su vez “amenaza con cambiar el mapa de variedades”.

 

Mas La Plana

 

En la finca Mas La Plana tenemos un ejemplo de lo descrito anteriormente. Consta de 29 ha. y está situada en Pacs del Penedès, en la depresión pre litoral catalana (concretamente en la depresión del Penedès, entre cordillera pre litoral i Litoral).

 

Goza de dos tipologías de suelo distintas: teula jove y sivill jove.

 

Las diferencias entre estos dos tipos de suelos vienen originadas por una distinta posición en el paisaje y en la geología. La sivill jove se desarrolla en las partes relativamente elevadas del paisaje (plataformas residuales), donde el suelo es más antiguo que en los fondos de valle, donde se desarrolla teula jove. De esta manera, sivill jove se corresponde al cuaternario antiguo o Pleistoceno, y teula jove al cuaternario reciente u Holoceno. De ese modo, en los suelos más antiguos de Sivill jove los procesos de acumulación de carbonato cálcico están más desarrollados, limitando en cierto modo el crecimiento radicular.

 

 

 

Teula jove y Sivill jove, respectivamente, ambos suelos presentes en la finca Mas La Plana.

 

Otra diferencia importante es la textural; en sivill jove la textura es moderadamente gruesa, con más arena y menos arcilla que en teula jove, donde la textura es mediana.

 

También hay un contenido de materia orgánica más alto en teula jove, donde se intuye una fertilidad superior.

 

Así, se podría afirmar que existen diferencias significativas en el perfil geológico de dos suelos, separados a penas por unos metros. Entender este factor, entender el clima que les afecta y actuar en consecuencia para sacar lo mejor de sendas parcelas, es comprender y crear el concepto terroir.

 

La comprensión de nuestro entorno también va ligada a nuestra capacidad de adaptación a un nuevo escenario climático.