Empecemos por el principio: ¿qué quiere decir vegano? Porque además de mil restaurantes con ese apellido, muchos desconocen que es lo que les hace diferentes a los vegetarianos. Se podría definir como un estilo de vida que respeta a los animales y que excluye de sus hábitos alimenticios los productos con cualquier traza de origen animal en el proceso de elaboración.

 

Ahora llegamos al segundo punto. Los vinos. Es cierto que están hechos de uva como única materia prima, por lo que en principio serían de consumo apto para veganos y vegetarianos…

 

Punto tres: aquí es cuando la cosa se complica… y es que, al final de su elaboración, muchos vinos se clarifican con productos de origen animal, como por ejemplo la clara de huevo, la ictiocola (cola de pescado), o la caseína, (¡suena mal, pero luego el vino está mucho más estable!).

 

Conviene recordar que la clarificación consiste en filtrar los vinos para garantizar su limpidez, y es que al contrario de lo que ocurre con los zumos de frutas, un vino que posea partículas en suspensión, turbio, suele tratarse de un vino enfermo.

 

Cuarto punto: Que no cunda el pánico. El mercado vegano y vegetariano no está excluido completamente del disfrute del vino, pues existen clarificantes minerales que son muy eficaces: Bentonita, carbón activado, Sicilia gel y PVPP: son alternativas orgánicas muy respetables que hacen muy bien su trabajo, es decir, forzar el proceso de aclarado.

 

Ahora llega el momento del vino. ¡Tomad nota de las referencias de Torres que pueden lucir en vuestra mesa para que vuestro cuñado vegano no tenga excusa para negaros un brindis esta Navidad!

 

Habitat blanco y tinto, deliciosos para los sentidos y aún más maravilloso y protector con el medio ambiente.

 

Vinos tan destacados por la crítica como Senat del Montsant, Mas Borras, Mas La Plana, Perpetual o Reserva Real caben en esta lista, y aseguran regalazos que sorprenderán a nuestros amigos vegetarianos, que puede que no coman carne, pero sí gustan, como todos, de los mejores vinos.

 

La creciente preocupación por una alimentación saludable hace que los alimentos que elaboramos tiendan hoy a cuidar, no solo su sabor, sino su compromiso y respeto por el medio ambiente. Una filosofía de transparencia en lo que comemos y bebemos que valoraremos añadas tras añada, comprendiendo de manera clara cómo se elabora lo que diariamente ingerimos.

 

Meritxell Falgueras